DERECHOS | 11 de diciembre de 2016

Adelanto: “La Jauría del 76”

Gustavo Vaca Narvaja escribió un libro sobre el juicio a los torturadores de La Perla, que culminó con históricas condenas. Testimonios y declaraciones del horror, desde adentro. Un adelanto de CIC.

COMPARTIR

ESCRITO POR

(foto Telam)

El 25 de agosto de 2016, es ya una fecha histórica: el Tribunal federal 1 de Córdoba dictó 28 cadenas perpetuas a los torturadores y asesinos que operaron en el campo de concentración La Perla. Entre los condenados figuran Luciano Benjamín Menéndez,Héctor Pedro Vergez, y Ernesto "Nabo" Barreiro.

Fueron casi cuatro años de juicio, con más de 550 testimonios, que dieron cuenta de la crueldad con la que operaron los criminales.

La causa analizó la suerte de 716 víctimas, de las cuales 279 están desaparecidas.

Junto a unas 10 mil personas, Gustavo Vaca Narvaja celebró el fallo. Tiene un padre desaparecido y decapitado, un hermano preso político fusilado, dos primos desaparecidos en La Perla, una cuñada fusilada. Estuvo exiliado en México y su vivienda fue saqueada en varias oportunidades.

Fue querellante, asistió a 538 testimonios, tomó notas en cada jornada del juicio, recopiló declaraciones, y escribió “La Jauría del 76”, el libro que refleja todo el proceso de cuatro años, que concluyó con la histórica sentencia.,

“La Jauría del 76” se editará en dos partes, una primera limitada solo para bibliotecas, y una segunda para circulación tradicional.

CIC adelanta el capítulo “Enemigos en pijama y camisones”.

“Enemigos en pijama y camisones”

por Gustavo A. Vaca Narvaja

Los gatos salvajes ágiles en la noche, habitan las sombras y los techos, se descuelgan con soltura y atacan, aparentan ser animales mansos en el día… No razonan.

El día de hoy, 11 de junio 2015, los imputados tuvieron la alternativa de decir cualquier cosa, -como de costumbre-, sin juramento alguno -la ley lo permite-, y nos tocó el «Show Barreiro», quién con la utilización de una «tecnología» elemental, nos mostró en una «clase magistral» como organizaban su estructura los maquiavélicos Montoneros y ERP, y algunas consideraciones de las demás organizaciones armadas.

Es probable que esos organigramas, hayan sido finalmente obtenidos bajo tortura, golpes, picana, submarino y muerte posterior, a cientos de secuestrados y desaparecidos en el campo de extermino la Perla y La Ribera.

Ignora Barreiro, que están incompletos, y los asume en su relato como reales, tal vez, por incompetencia propia, y de su Batallón de inteligencia 141. Peca también Barreiro, como es natural, de ser insuficiente, en su pobre análisis, pero es tal su fantasía y odio delirante hacia esas organizaciones que frustraron su ascenso posterior, que demuestra una vez más, mucha ingenuidad, sumada a una ignorancia casi elemental, en el relato que desea imponer.

Confirma además en su deteriorado análisis, que esos cuadros formados para las confrontaciones, no se destacaron justamente por tener incorporada la «Inteligencia», sino, por carecer de ella. En fin, si esto es combatir en una guerra, es indudable que nunca asistieron a una. Pero sí tuvieron ocho años completos, en el poder absoluto en esta etapa negra de la historia Argentina, para juzgar con leyes federales o militares a los infractores, pero no, prefirieron continuar con la planificación a nivel nacional; una estructura de exterminio brutal, extensivo a todo el país, creando antes del Golpe militar del 76, campos de concentración clandestinos, que él expone como «Centros de Detención» contando para ello, con recursos económicos, logísticos adecuados y facilidad para encarar posteriormente la práctica sistemática de secuestros, tortura, fusilamientos, desaparición de cadáveres, robo, violación.

*

Sin embargo, hoy, Barreiro, ante un lánguido y adormecido tribunal aburrido; fiscalía tolerante; querellas bostezando, y ante escaso público, nos dio, una clase «casi secreta» acompañada por fragmentos de videos de los años 73, 74 y 76, muy mal ensamblados, y lamentablemente incompletos. Quizás, haya pensado inconscientemente que estaba en La Perla, ante sus secuestrados torturados, o ante un grupo de colegas selectos de oficiales y suboficiales disfrazados de «Números» para no identificarse entre ellos. Si fue así, demostró cuan ineficiente es él, y su equipo de inteligencia, llamado «del 141».

*

Con casi tres años de cárcel -por este juicio- tuvo tiempo para hacer este trabajo con mayor seriedad, pero ésto demuestra, que no estaba capacitado indudablemente, para ese ejercer cargo en esa oportunidad, y menos hoy. En cambio, esta vez, la «Pecera anciana de imputados salvajes» de añosa carga física y moral, estuvo, atento a su explicación, temerosos siempre a ser nombrados. Barreiro habló como es natural, del plan del «Comunismo Internacional» para apoderarse de Latinoamérica, de su territorio, cultura, nacionalidad, mujeres, niños, abuelos, casas, tierras, ropa, alimentos, bebidas galletas y fuerzas armadas.

Nombró como ejemplos a Chile, Uruguay, Brasil y Argentina; curiosamente, todos los que en los años 70, estaban bajo la misma férula militar golpista criminal, como usurpadores de poderes políticos constitucionales de esos países. Olvidó decir Barreiro, que actualmente, en esos cuatro países, están gobernando líderes absolutamente legitimizados por elecciones libres y democráticas, como la presidenta Bachelet en Chile; provenientes de la resistencia armada a Pinochet; secuestrada torturada y encarcelada por años. El presidente Mujica, integrante de la organización armada de Tupamaros, en Uruguay. Dilma Rousseff, ex secuestrada, torturada y encarcelada en resistencia al gobierno militar brasileño. Y Néstor y Cristina: catalogados ambos por el Sr multi-procesado, la Hiena Menéndez, y su «camarilla militar imputada en estos juicios», de ser reiteradamente sindicados como Montoneros.

Y así también, en otros países, como Bolivia presidida por un ser «inferior» para sus criterios y peor de tener sangre aborigen, llamado Morales (reelegido por tercera vez), o Venezuela, gobernada por el movimiento Bolivariano de Chávez y Maduro; hace 12 años y Néstor y Cristina en los últimos 12 años de historia democrática, todos votados legítimamente por elecciones libres etc. etc. Curiosamente, todos ellos, con una fuerte raíz latinoamericana nacional y popular, y ajenos al rótulo comunista y anticristiano, justificación de estos militares que los habían combatido en esta «Guerra de los Gatos». Todos estos países, que en la última década, no solo afianzaron la nacionalidad y la patria, honrando su historia y bandera, sino que tuvieron una férrea defensa de los valores democráticos, logrando un salto económico, cultural y democrático nunca visto en los últimos 50 años.

Los videos pasados por Barreiro, curiosamente denuncian las falencias «que había en los años setenta» por las políticas neoliberales de entrega, autoritarismo y sumisión a las potencias y organismos financieros internacionales, contrastando con falta de libertades, desaparición de personas, destrucción de la industria nacional, y desaparición de los derechos más fundamentales del ciudadano sumado al incipiente «Terrorismo de Estado», Plan Cóndor, en marcha desde los años 70 y con éxito consolidado. Los entrevistados en los videos, reafirmaban justamente querer un país mejor, más justo, más equitativo, más democrático, más plural; o sea, justamente lo que consiguieron los ex combatientes de ayer, en el poder hoy, de estos países nombrados y llevados por el voto popular y no, por balas genocidas.

Dio Barreiro, sin datos del INDEC, una cifra de los «combatientes» montoneros: 25000, ¿saldrán acaso de las listas entregadas por empresarios, rectores de universidades, políticos, o la misma iglesia? Mire Barreiro, sabemos perfectamente que al final del año 1975, ya no existían operativamente las organizaciones, pero sí continuaban funcionando a pleno, las organizaciones paramilitares como las AAA, y su gemelo el Comando Liberadores de América, que sí realizaban acciones terroristas «en nombre de organizaciones armadas», como ha quedado demostrado en este juicio.

Siguió fantaseando Barreiro con la «guerra», que en realidad fue un Terrorismo de Estado, ya demostrado en los juicios en los últimos 10 años. Podría llamarse entonces Sr Barreiro que fue una «Guerra de los gatos» por la características de sus desplazamientos clandestinos, contrariando la «Tercera Guerra Mundial» del delirante Sr Menéndez, y que actuaban en la oscuridad, en el disimulo, de zonas liberadas, en noches y madrugadas, sus integrantes, se desplazaban en las sombras, deslizándose con agilidad gatuna, en silencio de madrugadas sobre paredones, techos, jardines, tapias, ocultándose de las luces y las miradas, para «atacar» a su enemigo que siempre encontraba en pijama o camisón, o en una cuna. Allí heroicamente desarrollaban su estrategia de guerra, golpeando amenazando, tabicando, atando, y secuestrando a «su enemigo» encontrado in fraganti en su hogar durmiendo.

Los sacaban a las rastras, semidesnudos, descalzos, en pijama y camisón, temiendo más, la mirada de reconocimiento de sus víctimas, que las balas.

*

Barreiro, también demonizó a Arafat, tal vez ignorando -recuerden que era hombre de la inteligencia militar- que tenía un premio Nobel por la paz. Demonizaba también a Cuba -hoy reconocida mundialmente- y todos los movimientos que lucharon por su independencia y soberanía, justamente, en contra quienes llevaban a la patria a la entrega, como fueron sus patrones del Proceso cívico-Militar-eclesiástico-empresarial como los Martínez de Hoz y su camarilla, que actualmente gozan de buena salud y bienestar económico, mientras ellos son juzgados por delitos aberrantes.

Habló Barreiro de una «Fábrica Militar Montonera» de «gran peligro mundial» que ya estaba ingresando al circuito capitalista de explotación, porque parece, según él, que exportaba sus armas.

Habló del «Uniforme de Montoneros, pantalón azul y zapatillas». Mostró fotos de dirigentes Montoneros con uniforme militar y armas largas, pero no dijo que los fotografiados estaban en Nicaragua, sumados al derrocamiento del dictador junto a los guerrilleros Sandinistas.

Olvidó también que uniformes también tienen las escuelas católicas y privadas, hospitales, academias, deportistas, jardines infantes, hasta con jerarquías de mando también como los Boy-scouts, que tienen grados. Habló de los hechos de la guerrilla contra los gobiernos «Constitucionales» olvidando que las Fuerzas Armadas desde el año 1930, de dedicaron deportivamente a derrumbar Gobiernos Democráticos elegidos por el pueblo en las urnas. Denostó a los testigos que vienen a «Desgarrar sus historias personales» con un libreto entregado por los integrantes de Derechos Humanos, cuando ellos, sostiene efusivamente, fueron parte de esta «guerra». Eludió referirse a los niños secuestrados, o a los adolescentes fusilados o a las madres desaparecidas, bebés robados, bienes sustraídos, y los miles de cuerpos desaparecidos.

*

En fin, un día memorable, para demostrar que en el tiempo generoso otorgado por el Tribunal, para replicar, nada tuvo que ver con las imputaciones gravísimas que ya a esta altura, no tienen réplica alguna a los cargos del genocidio realizado por la contundencia de los más de 500 testimonios; pero Barreiro demostró algo más: Su insolvencia de análisis. Sus limitaciones intelectuales. Su infantilismo obsesivo. Un hombre que se supone, pertenecía a la «Inteligencia Militar». Lo que explicaría haciendo un acto reflexivo elemental, que estas promociones de cuadros militares y civiles, preparados para la «Inteligencia» en la Guerra y en la Paz; fueron un rotundo fracaso. Prueba de ello es la presencia de esos «cuadros», en la Guerra de Malvinas, como ejemplares idóneos para elaborar estrategias y análisis, que nos llevó posteriormente a una derrota militar contundente, en las islas Malvinas. Tal vez, estas exposiciones de los genocidas en el juicio sirvan para que historiadores y sociólogos evalúen el grado de improvisación, inoperancia e incapacidad de sus cuadros formados para conformar el grupo de élite de la «inteligencia militar Argentina», que caracterizó en los años de plomo. Justamente para demostrar que se careció no sólo de inteligencia, sino de capacidad estratégica militar e idoneidad en la formación, con una sola conclusión: No sólo fueron incapaces para gobernar sino también para asumir sus responsabilidades y desviaciones. Un ejército del 76, que no solo desacreditó el sable de San Martín y sus gestas, sino también, que llevó a sus cuadros a las más oscuras cloacas, de la moral humana.

Revista CIC :: Periodismo con intervención del cronista

Copyright 2015 - www.revistacic.com.ar - Todos los derechos reservados - Diseño y desarrollo: NodoPatagonia