DERECHOS | 11 de diciembre de 2016

Derechos: ni más ni menos

Tras 17 años de negociaciones la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

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ESCRITO POR

Martín Lozada

Se trata de un documento que procura proteger la cultura y costumbres de las comunidades originarias, así como el carácter pluricultural y multilingüe de los más de 50 millones de indígenas que se calcula que habitan en el continente americano.

La OEA había venido trabajando el texto desde el año 1999 con la intención de asegurar la amplia participación de representantes de los pueblos indígenas. Esa tarea quedó plasmada días atrás, cuando los 34 países miembros aprobaron el documento en la ciudad de Santo Domingo.

Allí se reafirma el derecho al reconocimiento legal de las distintas modalidades de posesión y dominio de territorios y propiedad de los pueblos indígenas. También se reconoce la libertad espiritual y religiosa de las comunidades originarias y se exige a los Estados que adopten medidas efectivas para “asegurar que sus sitios sagrados, inclusive sitios de sepultura, sean preservados, respetados y protegidos”.

Se trata de una trascendental contribución llamada a ser leída en armonía con otros instrumentos internacionales tales como la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre.

El texto reconoce el derecho fundamental de los pueblos indígenas a la libre determinación, a la consulta y a un consentimiento previo, libre e informado. A su vez, destaca su derecho a vivir libres de genocidio y otras formas de asimilación, discriminación racial, racismo, intolerancia y violencia.

El texto, que se basa en el reconocimiento del derecho a la auto-identificación, fomenta asimismo el respeto, el desarrollo y el fortalecimiento de las culturas, tradiciones, formas de vida e idiomas indígenas.

Además, la Declaración protege el derecho de pueblos indígenas a la salud y a un medio ambiente sano. Otro tanto realiza respecto del derecho a la igualdad de género de las mujeres indígenas, entre otras garantías fundamentales.

Por otra parte, en consonancia con las realidades particulares de la región, reconoce los derechos de los pueblos y comunidades indígenas en aislamiento voluntario, a permanecer en dicha condición y a vivir de forma libre y de acuerdo a su cultura y cosmovisión.

Como si lo antedicho fuera poco, destaca la universalidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos reconocidos por el derecho internacional, en tanto ingredientes críticos para el pleno respeto y garantía de los derechos humanos en las Américas.

Con su aprobación, la Declaración se erige en una fuente de principios que deben guiar todas las actuaciones de los Estados. Resulta, asimismo, una pauta significativa de interpretación del contenido de instrumentos interamericanos como la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre.

En franca sintonía con la Declaración se pronunció en noviembre de 1015 la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En tal ocasión hizo lugar a un recurso extraordinario presentado por la comunidad mapuche “Las Huaytekas” y revocó una medida cautelar que ordenaba el desalojo de unas tierras de la comunidad.

Durante este año 2016, en el mismo asunto y siguiendo idéntica lógica, el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro hizo lugar al recurso de casación que había presentado esa comunidad. Y, tal como lo había indicado la Corte, suspendió el trámite del proceso de desalojo promovido por un abogado de San Carlos de Bariloche, estrechamente vinculado a intereses inmobiliarios.

La gratificante Declaración de la OEA sirve para fortalecer a quienes, pese al tiempo transcurrido, siguen detentando una posición subalterna en materia de acceso a derechos y relaciones de poder.

Por Martín Lozada
Catedrático UNESCO - Profesor Regular de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)

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