COSA PÚBLICA | 11 de diciembre de 2016

Una guerra improvisada contra un contrincante indefinido

En Río Negro las políticas de seguridad y lucha contra el narcotráfico se trazan según lineamientos nacionales. Buenas intenciones y mensajes grandilocuentes, mientras se vacían programas de contención social y lucha contra las adicciones.

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ESCRITO POR

Ana Bruna

(foto Ministerio de Seguridad)

Una fotografía acompaña la gacetilla del Consejo de Seguridad Interior, y cuelga de la página oficial del Ministerio de Seguridad de la Nación. En escena hay unas 40 personas aproximadamente, todos con gestos serios, de ocasión. Posan rectos y con una leve sonrisa. Sólo tres personas sobresalen en la imagen: el ministro de Seguridad rionegrino, Gastón Perez Estevan y la Ministra Nacional, Patricia Bullrich son dos de ellos; se muestran exultantes, casi eufóricos; las sonrisas amplias, la ropa desarreglada, las caras rojas y los pelos despeinados. Las manos entrelazadas y en alto, en el centro del cuadro.

Si el epígrafe no hablara de que es un encuentro protocolar, esa imagen podría pertenecer a un asado de amigos. Aunque meramente ilustrativa, la foto es un resumen preciso de la relación que mantienen ambos ministerios de Seguridad.

Con la creación de una Secretaría de Narcocriminalidad en la provincia de Río Negro, el gobierno de Alberto Weretilneck obedece a los lineamientos que marca el gobierno de Mauricio Macri en materia de políticas contra el narcotráfico, pero no parece responder a verdaderas intenciones de afrontar con seriedad el flagelo de las drogas.

Tanto el proyecto provincial –convertido en ley- como el Nacional, están plagados de buenas intenciones y discursos grandilocuentes que plantean una lucha frontal contra un contrincante no definido.

La falta de políticas en los últimos cuatro años, más la subejecución de programas fundamentales como los sociales y de salud para la prevención de adicciones, o contención a personas en situación de vulnerabilidad, así como los diferentes sucesos de violencia –asesinato de Lucas Muñoz como corolario- dejan en evidencia que el narcotráfico en Río Negro no es un tema de interés para las políticas de Alberto Weretilneck, sino una simple estrategia para alinear sus planetas económicos a los del gobierno Nacional, única fuente (legal) posible de financiamiento futuro en un escenario que muestra las arcas provinciales vacías y la necesidad de financiar la contienda electoral del 2017.

La alianza en este sentido quedó de manifiesto el mismo día en que Macri, con bombos y platillos, lanzó el programa Argentina Sin Narcotráfico, acto en el que estuvo presente el gobernador rionegrino.

El plan nacional tiene dos ejes: sacar a las calles a las Fuerzas Armadas y equipar con alta tecnología a todo el territorio nacional, especialmente con un alto control.

Así lo marca el programa en su articulado, con expresiones como:

- Reforzar el accionar de las Fuerzas Federales de Seguridad, especialmente dedicadas a la lucha contra el narcotráfico en todo el país.

- Compromiso para el desarrollo de tecnología para el combate al narcotráfico.

- Desplegar de manera federal el modelo Barrios Seguros, consistente en ingresar a los barrios con mayor índice de violencia del país para impedir el dominio territorial de las bandas de narcotraficantes.

- Aumentar los operativos en rutas, vías navegables, espacio aéreo y fronteras.

- Consolidar el Sistema Nacional de Radarización para interconectar los 24 distritos las 24 horas del día.

- Aumentar la cantidad y la capacidad operativa de escaners en el territorio nacional.

- Montar un sistema de fronteras inteligentes que integren tecnología y recursos humanos.

- Dotar a las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales de radares, drones, sistemas morpho-touch y toda innovación tecnológica adecuada para la lucha contra el narcotráfico.

Pero también contiene el plan, expresiones de deseos carentes de planes operativos como “generar canales institucionales que permitan a las provincias aplicar los beneficios que surgen de estos convenios (SIC)”, y “participar activamente en todos los niveles de acción gubernamental y no gubernamental en el abordaje territorial e interactoral bajo el principio de corresponsabilidad”.

La Secretaría sin presupuesto

(foto Prensa Provincia de Río Negro)

En la provincia de Río Negro, el plan nacional tuvo su correlato en la conformación de la Secretaría de Narcocriminalidad, una estructura con una cabeza visible pero vacía en presupuesto. Deja en manos del Ejecutivo dotarla de recursos, algún día.

Al presentar el proyecto ante los legisladores, en reunión de Comisión, el Ministro de Seguridad de la Provincia aseguró que la creación de esta nueva área responde a la necesidad de elaborar políticas en materia de narcotráfico, inexistentes hasta el momento. Pero además, deslizó un motivo que trasciende a una necesidad rionegrina: “Hoy por hoy nosotros necesitamos este espacio para poder trabajar en ese tema y poder formar parte, como Secretaría institucionalmente, del Consejo de Precursores Químicos”.

El Consejo de Precursores Químicos es una Ley Nacional que busca integrar una red de información a lo ancho y largo del país para tener un mayor control sobre la fabricación y distribución de sustancias bases que se utilizan tanto en la industria farmacéutica como en la producción de drogas sintéticas. Aunque en ninguna parte de la Ley piden la creación de nuevas estructuras estatales ad hoc.

El argumento que utilizó el oficialismo al momento de presentar y aprobar en pocos días el proyecto de creación de esta nueva Secretaría, fue que no se necesitaba de un nuevo presupuesto para ello, ya que los recursos (humanos, económicos y logísticos) a utilizar serían los ya dispuestos en el Ministerio.

En su alocución en la Legislatura, Pérez Estevan dejó otros conceptos que clarificaron la situación general de la Provincia en materia de políticas contra las drogas y el desconocimiento territorial:

Ante la pregunta específica sobre dónde se detecta la mayor presencia de narcotráfico en la provincia, el Ministro respondió: “La Secretaría viene a cumplir ese espacio, donde contar con esa información. (…) Nosotros no tenemos el 100 por ciento de las estadísticas de los resultados de las operaciones trabajadas por el juzgado Federal porque forman parte de cuestiones con reserva. Sí le puedo decir que a diferenciar con el narcotráfico, el narcomenudeo, Bariloche, entiendo que debe ser, hoy por hoy la ciudad con mayor narcomenudeo que es el consumo chico y el tráfico menor de droga. Lo que no implica que esté erradicado el narcotráfico en Bariloche más que en otro lado (SIC)”

Repreguntado sobre los estadísticas que avalan esas declaraciones, Pérez Estevan afirmó que “nosotros tenemos un área de estadística dentro de la Policía de la Provincia de Río Negro. En este momento los datos duros con seguridad existen, yo no los tengo presentes para la explicación de este proyecto, pero tranquilamente se pueden conseguir en la estadística de la Policía”

El proyecto, que fue aprobado por unanimidad entre gallos y medianoche, no cuenta con datos estadísticos, ni con consultas a la Justicia Federal sobre posibles incompatibilidades; sólo incluye una carta de Patricia Bullrich felicitando a Pérez Estevan por la iniciativa.

La noticia que no fue

La posibilidad de entrar en escena nacional con el gran descubrimiento de precursores químicos ilegales y anotarse el primer poroto en la guerra sin cuarteles que lanzó el Gobierno Nacional -siempre con la espectacularidad mediática que caracteriza al gobierno del PRO-, le hizo brillar los ojos a más de un funcionario rionegrino.

El domingo 16 de octubre, durante las primeras horas de la madrugada comenzó a esparcirse el rumor por San Antonio Oeste de que un cargamento con efedrina habría sido descubierto en el Puerto. Se trataba de un cargamento de lana sin procesar que ocultaría la sustancia en estado líquido.

Con el correr de las horas comenzaron a llegar a la localidad portuario los funcionarios del oficialismo, el Ministro de Seguridad y el flamante nuevo responsable de la Secretaria de Narcocriminalidad, legisladores y concejales de Juntos Somos Río Negro (JSRN), junto con algunos medios locales y demás curiosos. Todos ansiosos por la foto.

“Los primeros datos surgieron desde Aduana y con el correr de la horas hicieron tres análisis distintos, dos los hizo Aduana y uno Prefectura, todos dieron positivos. Para las 9 de la mañana ahí había un cargamento con efedrina. A las 10 llegó gente del Ministerio de Seguridad de Nación, hicieron nuevamente los análisis y les dio negativo”, contó a Revista CIC un testigo presencial.

Con la presencia de los especialistas nacionales, todo quedó en una simple anécdota rodeada de interrogantes y con un muy mal antecedente para los trabajadores sanantonienses.

Presupuestos innecesarios

Hay, por lo menos discursivamente, una lógica inversa en la política. En la Provincia que tan estrechamente se unió al gobierno Nacional en estrategias rimbombantes como la lucha contra el narcotráfico, no existen políticas activas que acompañen socialmente esta “lucha épica”.

Por ejemplo, en lo que va del 2016 no se ejecutaron presupuestariamente programas de importancia. Dependiente del Ministerio de Salud, el programa de Prevención, Promoción, Protección y Rehabilitación, contaba con 597 mil pesos asignados en el presupuesto, pero muestra cero pesos ejecutados. Lo mismo sucede con el programa de mismo nombre pero dependiente del Consejo de Prevención y Asistencia del Abuso de Sustancia y las Adicciones, que tenía asignado a principio de año un presupuesto de 2,3 millones de pesos, para luego descender a 242 mil pesos, y llegar al mes de septiembre sin un solo peso ejecutado.

Además, el Consejo de Prevención -que ni siquiera se reunió una sola vez en lo que va del 2016- fue derogado con la ley de creación de la Agencia de Prevención de Adicciones, otra estructura armada al calor del momento y el discurso de lucha contra el narcotráfico.

Por tanto, hasta el próximo año, cuando la nueva Secretaría de Narcocriminalidad y la Agencia de Prevención de Adicciones tengan un presupuesto asignado, ninguna política se podrá aplicar.

Estigmatización como política de Estado

La ola de discursos xenófobos, estratégicamente inaugurada por el Senador rionegrino Miguel Pichetto no es inocente, y tiene incluso en toda este plan de formación de estructuras contra las drogas un correlato importante. Así de claro lo dejó Pérez Estevan, al afirmar que “no sabía” por qué, pero le parecía que San Carlos de Bariloche era la ciudad con mayor narcomenudeo.

También hizo lo propio el flamante Secretario de Narcocriminalidad Darío Díaz al declarar al diario Río Negro (1/10/2016) que la droga “es un flagelo que se instala y el consumo avanzó en los últimos años. No hay estadísticas, pero la mejor estadística corresponde a la percepción de la gente. Creció la demanda y, por otro lado, la situación geográfica favorece al tráfico de drogas hacia el Sur y Chile, cuyo paso es inevitable (…) Bariloche además es un foco de atención porque recibe la visita de unos 160 mil estudiantes en 'fiesta' de fin de curso”.

Otra vez y como recurso de primera mano se pone el dedo acusador de todos los males, especialmente de la inseguridad, a los jóvenes y los inmigrantes.

Con poca información y cero recursos, en Río Negro también se va a la guerra, aunque aún no se sepa bien por qué.

Revista CIC :: Periodismo con intervención del cronista

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